Conociendo los síntomas esclerosis múltiple

síntomas esclerosis múltiple

La vida podría ser llamada tenaz, que aparece, sobrevive y triunfa o se adapta, a las situaciones y ambientes más insólitos e inesperados. Al mismo tiempo es delicada, siempre en constante estado de defensa y ataque, manteniendo el equilibrio. Sin duda, una de las mejores formas de ayudarla es prestando atención a la aparición de irregularidades, como los síntomas esclerosis múltiple, para poder actuar con rapidez.

Aunque esta afección idiopática (es decir, de origen desconocido) no tiene todavía una cura, detectada y diagnosticada tempranamente hace posible garantizar una buena calidad de vida a los pacientes. Una tarea que puede requerir de múltiples exámenes y cuya identificación es complicada, ya que, es factible confundirla con otras enfermedades del sistema nervioso.

La detección temprana minimiza los daños

Debido a que la esclerosis múltiple daña progresivamente el recubrimiento de mielina de las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal, perturba la transmisión o sinapsis de los impulsos nerviosos, afectando diversas áreas del organismo humano. Así, la persona puede sentir al principio:

  • Parestesia o sensaciones extrañas: entumecimiento, hormigueo o pinchazos en las extremidades o en un lado del rostro.
  • Paresia o parálisis ligera o parcial.
  • Vértigo.
  • Trastornos visuales como el nistagmo (movimiento involuntario y rítmico de los ojos), la diplopía (visión doble) y la ceguera parcial.

Más adelante pudiera aparecer una inestabilidad emocional extrema, donde el individuo experimenta cambios bruscos de personalidad, disminución en la capacidad de coordinar los movimientos, marcha tambaleante, reflejos anormales e incontinencia urinaria.

La actuación de este trastorno es impredecible, lo que significa que afecta a cada quien de una manera particular. Por lo tanto, los tratamientos aplicados tienen que ser propios del caso. Teniendo en común el hecho de que se ataca la sintomatología, se aplican esteroides para minimizar la repetición de los brotes y se recomienda al paciente llevar una vida activa y saludable en todo momento.

Más allá del tipo de tratamiento que se aplique, lo más importante es adoptar una actitud positiva frente a este reto, pues no es un mito que las personas que no se dejan abatir por las dificultades hasta logran superar las expectativas de sus propios médicos.